jueves, 4 de mayo de 2017

¿Nos queda grande la educación inclusiva?

La orientadora María José G. Corell publicó ayer en su muro de Facebook una reflexión sobre lo que hacemos los profesionales de la educación respecto a la inclusión. ¿Actuamos correctamente? ¿Qué nos falta por aprender? ¿Nos queda grande? ¿Qué opinas?  Puedes añadir un comentario aquí, en el muro de María José o responder a través de redes: en Twitter con etiqueta #orientachat o en los temas abiertos en los grupos de orientadores y orientadoras de Facebook, LinkedIn o Google+.

Como contrapunto, también esta semana hemos conocido este artículo de María Eugenia Pérez sobre la experiencia del Departamento de Orientación de su centro desde el trabajo en equipo para la inclusión.
"Cuando el Centro Educativo trabaja en Equipo también los temas relacionados con la Orientación Educativa, toda la Comunidad Educativa al completo, se beneficia de las distintas intervenciones realizadas, porque la Educación de calidad y equidad es tarea de todos y juntos avanzamos más y mejor. La Orientación Educativa en Equipo, es una clave muy importante para atender a la diversidad y favorecer la inclusión." (María Eugenia Pérez, "La orientación educativa en equipo. Clave para la inclusión", 2-5-2017)



Fuente de la foto: María José G. Corell

"Con ánimo de molestar. Creo que hemos de visibilizar lo que realmente pasa en los colegios para denunciarlo públicamente y sacar los colores a quien se lo merece:  
A los colegios que se excusan con la falta de recursos.  
A los que no dejan a determinados niños y niñas quedarse al comedor, o les ponen trabas. 
A los equipos directivos y docentes que dan argumentos de este tipo a las familias: "No han venido las ayudas, no tenemos PT, los recursos, los recursos, los recursos". Unas personas han dicho que tu hijo esté aquí, pero ellos no están (refiriendose al equipo de orientación que ha hecho el dictamen). Y tú, ¿qué haces? Piensa la madre. 
Las familias detectan que los profesionales no sabemos, que no estamos preparados y nos queda grande "lo de la inclusión", cuando las reuniones decimos estas perlas sobre sus hijos e hijas: "Es que no está al nivel". "no puede estar con el resto", "Ha tenido retrocesos" .. 
O cuando tenemos determinados gestos, que parecen pequeños, pero que demuestran que ciertamente no estamos preparados, porque significan un trato diferente refleja que los consideramos diferentes. 
Curiosamente las familias piensan de los profesionales de la educación lo mismo que estos piensan de sus hijos e hijas: que no sabemos, que no podemos, que no estamos preparados para estar, que nos viene grande esto de la inclusión... 
La madre piensa:

  • -Pero, yo ¿estaba yo preparada?
  • -¿Acaso tengo recursos?
  • -¿No hago nada cuando no tengo ayuda?
  • -¿Cómo he aprendido?
  • -¿Qué necesitan los profesionales?
  • -Querer. Querer como quiere la madre. Querer de voluntad y de amor 
La paciencia se acaba."



Orientadora educativa en C. Valenciana 

7 comentarios:

  1. La educación inclusiva implica un cambio de perspectiva en las metas que consideramos más importantes en educación : Rendimiento, Capacidad de esfuerzo, Cantidad de trabajo, etc. para dar cabida a otras metas necesarias para el desarrollo de los alumnos en su aprendizaje que será a lo largo de su vida : Inteligencia Emocional, Respecto, Tolerancia, Tiempos Flexibles, Diferentes Ritmos, Fortalezas frente a ver sólo las debilidades.
    Muchos profesores se quejan de que no tienen tiempo para los detalles, tiempo para ir más despacio, que el currículo es muy extenso y temen la presión tanto de la administración como de los padres. Habrá que acompañar, a el profesorado en su cambio de perspectiva desde el centro pero también desde la administración.

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    1. Completamente de acuerdo. Creo que para empezar a trabajar de manera inclusiva lo primero es saber los objetivos de la educación. Y no es solo la administración la que pide cantidad, las familias también piden cantidad, cada vez más pronto que sepan leer y escribir, que sepan idiomas, robótica, tecnología, deportes y los colegios que lo "ofrecen" en infantil son deseados. De las emociones, de los valores, del compañerismo solo nos acordamos cuando van mal las cosas en ese punto. Así que primero establecer cual es el objetivo de la educación y luego obrar en consonancia.

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  2. Nos queda muy grande. Los cambios nos asustan y atenazan, no somos capaces de dar el paso y salir de esa "zona de confort profesional"

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  3. Víctor C.04 mayo, 2017

    Inclusión supone distintos niveles. Marco legal, centro y aula. Pero lo más importante es la actitud del profesorado. La inclusión no es posible sin cambiar las metas de la educación, sin cambiar criterios administrativos. Tampoco es posible sin cambiar la organización estática y rígida actual: centros ordinarias y de Ed. Especial. Una escuela inclusiva lo es por la actitud de sus miembros y los cambios estructurales en el Sistema educativo. La inclusión supone cambios profundos en cómo organizar currículo, espacios, profesores, aulas y corazones.

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  4. Copio aquí, tal cual, lo que compartí en facebook hace dos días: "Hoy eran de venir dos nuevos alumnos a mi centro. Desde Canarias. Se avisa dos días antes a los profesores, para que se vayan haciendo a la idea. Me pregunto qué sentirán esos alumnos en una clase donde no conocen a nadie, con un idioma que desconocen por completo, 6 horas al día, de aquí hasta el final de curso. Así, a pelo. He hablado con los profesores, desbordados, incapaces de poder atender con unas mínimas condiciones a esos nuevos alumnos teniendo que atender simultáneamente a sus otros alumnos. He recordado las palabras de los políticos, rememoro lo escrito en Heziberri 2020. Palabras que suenan a hueco, a vacío.
    A farsa.
    ¿Atención a la diversidad? ¿escuela inclusiva? ¿A quién engañamos? ¿sobre qué espaldas hacen recaer la responsabilidad de atender a esos nuevos alumnos? ¿Qué apoyos, que recursos están a disposición de ellos para poder integrarse de manera "suave" en el sistema?
    Nada.
    Así con todo. "Atención a los alumnos con altas capacidades" dicen. Pero ni se molestan en identificarlos ni en formar a los profesores para poder atenderlos ni les dan recursos para facilitar el logro de la excelencia.
    Y así nos va.
    Con los niños disléxicos, con los desfavorecidos socialmente, con los que sufren maltrato familiar, con los sordos, con todos. Desatendidos o mal atendidos.
    Deberíamos rebelarnos ante esta farsa. Plantarnos. Esto no deberíamos admitirlo."
    Hoy he estado hablando un poco durante una guardia con una alumna expulsada de clase por no entregar firmado por sus padres el parte que le había mandado el profesor por el comportamiento en clase. Esa alumna tiene adaptación curricular, me he dado cuenta que debe tener un problema de lectoescritura de base o similar. La mayoría de los profesores de secundaria no creo que estamos preparados para dar una respuesta adecuada a estos casos, me da la impresión que solo parcheamos. Intentamos arreglar melanomas con tiritas. Así no puede funcionar una educación de calidad.

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  5. Gracias a María José Gómez Corell por iniciar este debate y a quienes están comentando aquí o en redes sobre este tema que, sin duda, debe ser central entre los retos que debe afrontar la educación y la orientación.Estamos aún lejos de alcanzar la orientación, la educación, que queremos y que nuestros alumnos y alumnas necesitan.

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  6. A ti que no te ha molestado el escrito "con ánimo de molestar"
    Que no te sientas molesto/a no me extraña y dice mucho de ti porque cuando una persona hace todo lo que puede para que todos sus alumnos, no sólo estén, sino que también participen de todas las actividades del centro y aprendan, puede dormir con la conciencia muy tranquila.
    Al igual que no le molestará a muchas otras personas que trabajan muy bien con los recursos que tienen.
    Algún día escribiré sobre vosotras y sobre cómo no callais ante este tipo de situaciones que denuncio, cosa que es de agradecer.
    Pero tú y yo sabemos que también se dan otras situaciones: Centros que, teniendo todas las condiciones y todos los recursos, no quieren a determinados alumnos en su centro. Centros donde se dicen barbaridades y, suceden
    hechos que hemos vivido o sabemos que existen y son una auténtica discriminación ejercida sobre determinado alumnado.
    Y a eso no hay derecho.
    Por supuesto que pido trabajar en las condiciones más favorables y esto pasa por solicitar los recursos que se consideren necesarios, pero se piden y se pelean donde se tienen que pelear.
    Y claro que la formación es necesaria y nos hace falta.
    Pero a pesar de la falta de recursos y de formación hay ciertas cosas que una madre nunca debería escuchar ni deberia ver que se hace o se dice sobre su hijo o hija. Y ningún profesional tampoco, porque si para nosotras duele, no podemos imaginar lo que les duele a ellas.
    Dice Nacho Calderón que "La inclusión es fruto de un profundo respeto al ser humano" y está claro que empieza con una BIENVENIDA, luego, todo lo demás. No puede haber excusa para discriminar
    Un abrazo

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